lunes, 3 de enero de 2011

El número

Predecible. Un saco articulado relleno de legumbres y puro seso flotante en la mollera. Por supuesto viscoso. Con su camino grabado en la superficie por varios raíles que señalan el recorrido. Varios porque quedan forjados el por dónde va y por dónde podría haber ido. No hay secretos. Nada que pueda salirse del guión. Y los pasos y los sobresaltos también forman parte de todo esto. Hasta el futuro (esa es la definición de predecible).

Es peor que ser un maniquí que recobra la vida de madrugada en medio de unos grandes almacenes. Que ser un espantapájaros. Un robot o una persona sin alma. No puede haber nada más triste que estar muerto para el asombro.

viernes, 15 de octubre de 2010

Hablando de cine

El visionado, el celuloide y la gran pantalla. Frases hechas de crítica de blog combinadas de la forma más pomposa posible. Internet tiene su propio lenguaje. Y esa idea en sí es igual de idiota que pensar que el futuro tiene su propia estética y que es la de envolvernos el cuerpo con papel de aluminio y llevar botas y guantes plateados.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Deja mi alma tranquila

Debo tener un imán para los vendedores de religión.

De tener alma estoy seguro de que no sería algo tan etereo y superior que tendría que ir enseñando a las demás el buen camino. Ni tendría esa actitud... fingir inocencia, fingir no haber sido tocado por la realidad oscura o cruel y mirar con complacencia la mancha viscosa que el resto de los seres terrenales (y humanos) tenemos.

martes, 27 de julio de 2010

Nunca podré estar entre la gente. No de cerca.

domingo, 4 de julio de 2010

Tiranizar

Por algunas de sus películas, que a veces me planteo si son excepciones, puedo soportar la cursilería y el ombliguismo de Tim Burton. De hecho debe ser una manía masoquista: incluso espero con ganas sus estrenos cuando sé que está metido en un proyecto.

Nunca volverá, nunca jamás volverá a tener el valor que tuvo en Sweeney y Tod. Valor para ser oscuro de verdad, para sacar las vísceras y dejar de lado ese pudor, esa insistencia en quere ser un niño aceptado y en molarse al mismo tiempo en su extrañeza. Apartar ya de una vez esa tendencia a ser extremadamente limpio. En Sweeney y Tod su lenguaje macabro ya tiene la intención de dejar de ser sólo una forma de revestir lo conservador con tonos negros y ojeras monas. Aunque ni eso. Aún así me quito el sombrero. Tiene fuerza, por primera vez, llega hasta el final.

Pero lo que no le perdono es que haya convertido a Helena en la reina de corazones, en la novia cadáver, en la bruja de la insoportable Big fish, o en un mono, cuando antes de conocerle a él, y completamente al margen de la cuestión de la edad, podía ser Ofelia, Elizabeth o Marla Sinclair.

miércoles, 2 de junio de 2010

Atávico

El pájaro entró volando por el ventanal y se quedó en una esquina, junto a la estantería y la lámpara. Ella decía, lo sabía, sabía que iba a terminar entrando. Con frustración, enfado. Es un pájaro, nada más. No pasa nada sólo es un pájaro. Estaba en la esquina muerto de miedo, cuando me acercaba salía volando pero no conseguía remontar, llegar alto. Salío por la puerta y allí me encontré con un obrero que me ayudó a sacarlo a la calle. Esto es igual que con los gatos - dice - los coges de un zarpazo y ya está, te lanzas. No quería tocarlo, era demasiado frágil y pensaba en enfermedades (dada mi omnipresente inseguridad la actitud del otro me hizo dudar de hasta que punto soy un fino). Debe estar herido, y dice que No, lo que pasa es que un pichón, es muy pequeño (y aquí me pregunto que hasta qué punto vivo en un burbuja sin saber de las cosas normales que todo el mundo sabe). En la puerta choca con otro señor que entraba, se aparta, y al final consigue salir a la calle. Pero allí tampoco podrá volar.

No es la anécdota, es lo que la constituye o más bien lo que la rodea. El aleteo en el interior de la habitación, el miedo del pájaro, la imágen del pájaro acorralado, frágil, mi impotencia, el rechazo de ella (un reflejo heredado). Sobre todo el aleteo dentro de la habitación. Ese aleteo desesperado es lo que vuelve cuando menos me lo espero, despierta en mí algo atávico.

martes, 25 de mayo de 2010

La virgen miope

Y yo sin saber que existía María+Visión...


Exclamaciones.



(Tampoco sabía que existían curas banqueros).