martes, 27 de octubre de 2009

Definitivo

En el mundo subterráneo del ensobrado las cosas han cambiado. Hace meses que han comunicado que nos van a echar a todos. Antes o después. Lo único discutible es el cuando y como. Desde ese momento hubo nuevas fases, cambios. Y esto ya es todo un acontecimiento ahí abajo. Primero se notaba cierto nerviosismo. Cierto, porque no es el trabajo de los sueños de ninguno. Luego no recuerdo las fases intermedias, seguramente sería algo repetitivo y sin importancia... debió ser hastío, si eso fue. Y ahora es el momento, en que porque ya no importa... todos nos mostramos como somos. Esa tensión caracterísca, esa rigidez que se mantiene entre nosostros con la mirada desaprobadora del supervisor ante todo lo que pueda fluir de una persona de manera espontánea, ya no es nada. Ya no se sostiene de ninguna manera. Seguimos haciendo lo que debemos, pero sin las formas que nos exígen para mantener esa proyección ideal, aséptica, que es la de un trabajador sin más, una persona seria y responsable (como en un anuncio de interna del hogar o de cuidadora de ancianos), y que mata cada vez a la persona que somos. Que practicamente la asfixia y la ahoga. Ese fin adelantado, nos deja libres... mientras dure. En el aire permanentemente y siempre a punto de acabar de una vez,.. y precisamente porque no hay nada que podamos hacer, dejamos que cada día sea siempre hoy, presente. Y eso está bien.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Una roca

Hoy me siento desterrado de lo humano. El recorrido de mis raíces confluyen en mí mismo, y me muestran tan árido y estéril como el fruto del que brotan mis venas. Bastardo sin derecho a ser huérfano. Hay veces, en que lo más duro, es endurecerse al entender. Y saber al mismo tiempo, que ahí donde la piel se tensa, se coagula la sangre, se oscurece, muere el tejido. Muta la piel del mordido al que muerde. Endurecerse es ahogarse en el océnao al ir convirtiendose uno mismo en el cemento que rodea al cuerpo.
Estoy cansado de estar enfadado y tengo buenas razones para estarlo. Aun así, tener estos sentimientos me hace cuestionarme mi propia humanidad. Creo que algún día seré capaz de rebautizarme a mí mismo. Dejar a la familia que ya tengo en el vínculo, y así no dolerme más. Ser libre, adoptar definitivamente a mis amigos.

jueves, 27 de agosto de 2009

Aire acondicionado

Cuanto tiempo, oh, vosotros, con quienes sostengo una mirada fija de desafío en mi imaginación, cuanto tiempo sin hablar directamente, cuanto tiempo escondido. Exclamaciones.
Yo tampoco he tenido nada que decir. Llevo un mes metido en el desván intentando esquivar el calor. El verano, si no es junto a palmeras tropicales, música mejicana, zumos de piña y todas esas cosas que vienen a la cabeza cuando se mira una camiseta hawaiana, no es más que una impertinencia. El aliento que un dios grosero y hostil nos echa a la cara como burla. El suspiro de una diosa lejana que lleva el infierno dentro y alivia su dolor haciendonos consicentes de que se lamenta. Odio el verano si no es en circunstancias veraniegas. Alimenta a mi pereza, me aplasta, me deja sin fuerzas. Los aires acondicionados resecan las mucosas, y abundan las noticias con esos reportajes que convierten la playa en una escena del national geografic chabacano. Es tiempo de desarrollar la vida en el interior, de buscar el frío de la laja de la cuevas, de trazar definitivamente el plan para llevar este mundo mío hacia afuera, y destruir, dominar y someter al del exterior que otros a quienes invento, construyen. Duchas, helados de fresa, cubitos de hielo, lametones y refrescos. He desarrollado una cámara frigorífica interior, con la calma de una jungla de serie de televisión, domesticada. Leo mucho, como poco, me comunico todo lo que puedo, vivo en espera.



Yo tampoco he tenido mucho que decir. Y aún es verano.

lunes, 10 de agosto de 2009

Huesos

En el tuétano, anidan las avispas de sus verdes senos. Una renuncia de aurora se presiente en su tono de voz. No volverá para nacer, sino para dejar que duerma hasta soñar muriendo. Ese ronquido entrecortado, nasal, insidioso no es otra cosa que los latios del corazón del viejo que cae al útero una vez más. Una corriente de aguijonazos despedaza el vuelo que traía la palabra salvadora a su oído, y ella sorbe de un cuenco hecho con la piedra que golpea las sienes del volcan. La resina se desliza brillante desde las comisuras, y en la tierra una cascada que me va cubriendo en una llovizna. Y me descoso el hilo negro de los ojos para poder escapar, levantarme. Despiértame o devuélveme a aquella montaña de huesos sin jugo.

lunes, 27 de julio de 2009

Aunque en el vagón se celebrase un funeral

El tren del que he bajado es el que debería haber cogido. El siguiente se hundió en un río jade oscuro mientras me decía- Ya está, ha terminado. Este es el motivo por el que no debería haber bajado del tren anterior-.

lunes, 13 de julio de 2009

Plural hímnico

Algo se me retuerce por dentro cuando uso el nosotros. No soy capaz de referirme a la raza humana o al hombre para hablar de cuestiones importantes. y que en realidad expresan la verdad subjetiva de cada uno. Ese uso del nosotros sólo para darle la fuerza de la carece si es de uno solo.

Me gusta todo aquello que toca al tú directamente y que nunca hace pensar en plural. Si una idea se traduce en una concepción que abarca al conjunto de los hombres, o no me interesa la idea, o no me interesa la interpretacion de la idea.

Además, cuando lo hago, el eco de la voz Del Hombre, me llama !impostor¡por debajo de la consciencia.

jueves, 18 de junio de 2009

Tinta

Es viscosa porque no sale. Viscoso, lo que queda atrapado en el interior a falta de fluidez, del líquido que les deje extenderse, derramarse en palabras. La mía es verdeoscura y cuando quiere ser trazo o gesto la pluma y la lengua quedan atrapadas en el coágulo.