martes, 16 de marzo de 2010

Amarillo turbio

Tiene garganta doble y una caja torácica opaca. Cuerdas de cobre. Así que la voz suena como una llave cuando se desliza por el mármol. Y un cerebro minúsculo y pétreo. Cuando me encuentro a la señorita Gárgara en el ascensor pienso en anuncios de adhesivo para la dentadura postiza, porque cuando sonríe puedo oír como se le resquebrajan los colmillos, casi puedo oirlos chocar contra el suelo si al final caen.

Al mismo tiempo me veo sin querer en el espejo mientras se van sumando los pisos, dentro de esa atmósfera ambarina, densa, igual que verse reflejado desde el interior de una bombilla sucia. Me veo detrás de esa opacidad, y no me queda más remedio que, igual que ella, emitir esos mismos gruñidos.

Nos reconocemos en la derrota, y por eso nos rehuímos.

viernes, 8 de enero de 2010

Estar detrás del tabú

Un tema que me parece interesante es el fragmento de conversación. Cuando vas por la calle, y al pasar al lado de alguien que bien, a través del móvil, bien a través del diálogo directo con otra persona, llega una parte de la conversación, que por estar del todo fuera de contexto, es la cosa más extraña del universo, de esos fragmentos hacen que resulte casi imposible imaginar el resto de la conversación. Más que interesante suele ser gracioso. Y hay otras veces en que le obligan a uno a meterse en esa conversación, aunque no quiera. Como decía mi profesora de literatura del instituto, gente que habla para oirse hablar. En el primer caso, el fragmento llega, igual que cuando se sintoniza la radio buscando la melodía o el sentido, en el segundo es más parecido a estar en un vagón de metro oyendo cantar una copla a un jubilado. Estaba en la cola de una tienda de ropa masculina, y tenía a dos adolescentes universitarias delante de mí. No terminaba de decidirme, aprovechaba la larga cola para comparar las tallas y los colores de los estantes que tenía al lado. Y a pesar de la música, se les oía. No un rumor, ni una charla de espera, entrecortada. Se les oía, igual que la copla o un poema gritado sin entonación. Hablar de cómo se tuvo que ir a tomar la pasti del día después porque se le rompió el condón, y jo tía con lo a gusto que estaba, y no era la primera vez que le pasaba, me acuerdo de aquella vez... En este punto yo miro hacia un lado: calzoncillos, cinturones y bufandas. y estoy echa un putón últimamente... Miro hacia al otro: jerseys y camisetas. Y por curiosidad, mientras la conversación monotemática sigue y la cola no avanza, miro al tipo que tengo detrás, y veo que también la está asistiendo, asomado ligeramente por un lado de mi hombro. Es decir, que hablan lo suficientemente alto como para que a dos personas de distancia se oiga. Dudo de hasta que punto soy pudoroso, hasta que punto es cerrazón mía, o simple sentido de la intimidad. Sería incapaz de hablar de algo tan personal así, en esa circunstancia. Hoy a propósito de Sade y de Bataille, oí a un señor, decir(en la tele) que lo erótico se había convertido en algo instrumental, algo que se vende y se compra y se exige, que además está estereotipado, y que está separado en ese sentido de la elección. Y volví a pensar en aquel momento, en que lo que más me llamaba la atención, es que si se grabase la escena, las dos chicas hablando, y se les quitase la voz, el sonido, encima se podría haber puesto cualquier otra cosa: la enumeración de la compra de la semana, el comentario de una pelicula o serie que han visto, gran hermano o aventuras en pekín, quejas y lamentaciones... cualquier otra cosa. Lo que se supone que se debe entender como naturalidad, a mi me resulta neutro. No veo que sea una incorporación al día a día de algo íntimo, sino sacar de un sitio una cosa, y quitarle algo esencial con el desplazamiento. Dejarlo vacío, sin pasión. Es un tabú en negativo, si se puede decir algo así sin que suene a canción de cantautor coñazo. Algo así como que al caer el muro (del tabú que oculta), en vez de verse lo que había detrás, se eleva de repende una cortina con un dibujo o un cuadro, una representación de lo que realmente hay detrás. Y ese dibujo es lo que debe inspirar esa realidad que se oculta, es una expresión natural del sentimiento. Puede que no sea una cortina, podría ser un cristal... o peor todavía, ¡un espejo!(esto es siniestro). Es más difícil distinguir esa línea tangible de lo que hay detrás. Y puede que sea justo ese paso, lo que hace que se convierta en algo despasionado.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Fiesta

Tengo las manos quemadas por el frío. A veces se tensan solas, desde dentro, y tengo que esperar a que vuelvan a relajarse.
Todavía estoy en medio de la sala, con los brazos pegados al cuerpo, mirando a mi alrededor, sin saber a dónde o con quién ir. ¿Por qué me habré metido yo en esto?. La alegría se convierte en una pesadilla estridente que inunda los oídos. Y debajo de las sonrisas hay mordiscos que quieren deprenderse de la boca en busca de carne. Unos cuantos, como no, lo miran todo desde fuera, y ese es su privilegio: consiguen que la mayoría sea prudente con ellos y que busquen sin darse cuenta su aprobación (el mejor ataque es una buena defensa). Tengo la sensación de que integrarse muchas veces conlleva deshacerse por dentro, derrumbarse en lo ajeno sin posibilidad de volver a ser uno. Hecho pedazos me sostengo en los brazos de las bailarinas y nos vamos todos al centro. La música serpentea y al final ese fuerte dolor en las manos, llenas de costras en carne viva entre el dedo pulgar, la palma de la mano y el índice.

viernes, 30 de octubre de 2009

Lorna

Al teléfono.
-Cuanto tiempo... parece que al fin lo tienes encendido, porque yo no te llamo nunca¿verdad?.
Cosas normales, triviales que apetecen. Y ahí viene:
-Anoche tuve un sueño horrible contigo, me levanté sudando, hasta Lorno se asustó porque se ve que estaba gritando...
Pausa alargada, la última frase se arrastra esperando dar el salto a la continuidad de la anecdota... entonces, hay que hacerla, la pregunta.
-¿Que soñaste?.
-Soñé que te mataban...
-Buf, ¿que fuerte, no?.
-Si, era horrible, y además era que te acuchillaban, delante de mí... la gente me dice que eso significa que vas a vivir mucho, que cuando sueñas con la muerte de alguien significa que va a vivir el doble...

He soñado algunas veces, (no con mucha frecuencia), que muere gente que conozco, incluso que yo mismo muero, (esto es más frecuente). La mayor parte del tiempo me consolaba pensando algo similar, no con un sentido tan supersticioso, sino más bien simbólico. Que era el fin de una etapa, que la persona renacía en cierto modo... como ser el receptor de su futura epifanía. Las muertes que he soñado no han sido violentas, han sido una ausencia muy fuerte y dolorosa, a la que le sigue la conciencia de que ya no podré hacer nada de lo que tenía reservado para ella al haber obviado su larga y duradera vida.

Un tiempo después, me topé con otra interpretación: que soñar la muerte de alguien, puede ser una forma de mostrarse a uno mismo sentimientos de odio, agresividad, o molestia que alberga hacia ella, y que no es capaz de admitirse. Especialmente si se trata de gente a la que por parentesco no se puede o debe albergar estos sentimientos, otra salida más de la agresividad....

Cuando Lorna dice "y fue a cuchilladas" y en seguida habla de la vida larga y duradera, pienso en esta otra interpretación... y sé que es la más certera. Los dos lo sabemos, cuando dice casi de inmediato, justo después de los augurios de los vecinos sobre el sueño, "te quiero mucho, tu lo sabes, ¿verdad?" Los dos sabemos que no es así, o que sí, pero de una forma atormentada: el sentimiento está tan encharcado como para confundirse con hostilidad, y yo lo sé y ella lo sabe por como digo "Yo también te quiero". Y ya no nos volvemos a hablar en seis meses o un año... y que esto, al final, no es otra cosa más que el peso de la sangre, y que también es mi hermana. Que igual que Cacto, cuando dice algo siente justo lo contrario... (solo que ella no se da cuenta).

jueves, 29 de octubre de 2009

Cacto y las manos

Mi hermano Cacto (di Melo) me dijo una vez que yo estaba por estar. Que los planes estaban hechos para que yo no naciese, y que al final lo hice porque él me dio permiso. Con todas sus espinas, me enseñó a hacerme fuerte. Al crecer vi debajo de la costra verdeoscuro que aquellos afileres eran su forma de cinismo, y que tendrían un efecto similar al del veneno neutralizando al veneno con el mordisco del cascabel. Zumo insignificante, amargo, como los dos sabemos que vas a seguir metido en lo oscuro, más te vale venir por aquí con algo en las manos...y estarán sucias eso seguro, y lo que haya entre esa zarpas que tienes... más todavía. Y Cacto no hace otra cosa más que dibujar. Recuerdo que una vez, entré en su habitación sin permiso y le ví salir de debajo de una baldosa, le vi apartarla como una trampilla, con una flor marina agitándose en la palma izquierda de su mano ...

martes, 27 de octubre de 2009

Definitivo

En el mundo subterráneo del ensobrado las cosas han cambiado. Hace meses que han comunicado que nos van a echar a todos. Antes o después. Lo único discutible es el cuando y como. Desde ese momento hubo nuevas fases, cambios. Y esto ya es todo un acontecimiento ahí abajo. Primero se notaba cierto nerviosismo. Cierto, porque no es el trabajo de los sueños de ninguno. Luego no recuerdo las fases intermedias, seguramente sería algo repetitivo y sin importancia... debió ser hastío, si eso fue. Y ahora es el momento, en que porque ya no importa... todos nos mostramos como somos. Esa tensión caracterísca, esa rigidez que se mantiene entre nosostros con la mirada desaprobadora del supervisor ante todo lo que pueda fluir de una persona de manera espontánea, ya no es nada. Ya no se sostiene de ninguna manera. Seguimos haciendo lo que debemos, pero sin las formas que nos exígen para mantener esa proyección ideal, aséptica, que es la de un trabajador sin más, una persona seria y responsable (como en un anuncio de interna del hogar o de cuidadora de ancianos), y que mata cada vez a la persona que somos. Que practicamente la asfixia y la ahoga. Ese fin adelantado, nos deja libres... mientras dure. En el aire permanentemente y siempre a punto de acabar de una vez,.. y precisamente porque no hay nada que podamos hacer, dejamos que cada día sea siempre hoy, presente. Y eso está bien.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Una roca

Hoy me siento desterrado de lo humano. El recorrido de mis raíces confluyen en mí mismo, y me muestran tan árido y estéril como el fruto del que brotan mis venas. Bastardo sin derecho a ser huérfano. Hay veces, en que lo más duro, es endurecerse al entender. Y saber al mismo tiempo, que ahí donde la piel se tensa, se coagula la sangre, se oscurece, muere el tejido. Muta la piel del mordido al que muerde. Endurecerse es ahogarse en el océnao al ir convirtiendose uno mismo en el cemento que rodea al cuerpo.
Estoy cansado de estar enfadado y tengo buenas razones para estarlo. Aun así, tener estos sentimientos me hace cuestionarme mi propia humanidad. Creo que algún día seré capaz de rebautizarme a mí mismo. Dejar a la familia que ya tengo en el vínculo, y así no dolerme más. Ser libre, adoptar definitivamente a mis amigos.